lunes, 14 de febrero de 2011

DEL DAR

as muy poco cuando das tus pertenencias.
Das verdaderamente cuando das algo de tu interior.
¿ Que son tus pertenencias si no cosas que guardas celosamente por miedo de necesitarlas mañana?
¿ Y que es el miedo de la necesidad si no necesidad?
Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen buscando gratitud, y su oculto propósito arruina sus regalos.
Y hay quienes tienen poco y lo dan todo.
Son los que creen en la vida y en la generosidad de la vida: sus arcas no estaran jamás vacías.
Hay quienes dan con alegría, y esa alegría es su riqueza.
Hay quienes dan con dolor, y ese dolor es su prueba.
Y hay quienes dan sin conocer el dolor de dar, ni la alegría de dar, ni la virtud de dar.
Dan como el mirto, que desde el valle entrega su perfume al aire.
Y para la mano abierta, la búsqueda del que recibirá es mayor júbilo que el mismo dar.
¿ Y existe acaso algo que se pueda guardar?
Cuanto tienes será dado algún día.
Da, entonces, ahora, cuando el tiempo de dar es todavía tuyo y no de tus herederos.
Con frecuencia, tú dices: “ Daría, pero sólo a quien lo mereciera”.
No hablan así los arboles en los huertos ni los rebaños en las praderas.
Dan para vivir, porque guardar es morir.
Quien merece sus días y sus noches,
Merece de los otros todo lo demás.
Y quien mereció beber en el inmenso mar de la vida, merece llenar su copa en tu minúscula fuente.
Pues con sus manos habla Dios, y en sus ojos sonríe.
Dar algo cuando ha sido pedido es apreciable, pero mejor es dar espontáneamente, comprendiendo.
¿ Habrá mayor mérito que el de quien da el valor y la confianza, no la caridad, del recibir?
¿ Y quién eres tú para que los hombres te dejen ver su pecho y su orgullo, para atreverse a contemplarlos desnudos?
Mírate tú primero, y pregúntate si mereces dar y ser el instrumento del dar.
Porque es la vida la que da a la vida en tanto tú, que te crees dador, eres sólo un testigo.
Y tú, el que recibe, no cargues el peso de la gratitud si no quieres echar un yugo sobre ti y sobre quien te da.
Elévate con el dador entonces, elévate en su dar como lo harías en un par de alas.
Porque magnificar tu deuda es no comprender su generosidad, hija del libre corazón de la tierra.

HUELLAS

Una noche tuve un sueño... Soñe que estaba caminando con Jehova, y a traves del cielo pasaban escenas de mi vida. Por cada escena que pasaba, percibi que quedaban 2 pares de pisadas en la arena: Unas eran las mias y las otras de jehova. Cuando la ultima escena paso delante nuestro, mire hacia atras, hacia las pisadas en la arenay note que muchas veces en el camino de mi vida quedaban solo un par de pisadas en la arena, note tambien que eso sucedia en los momentos mas dificiles de mi vida. Eso me preturbo y pregunte entnces a jehova: JEhova, tu me dijiste, cuando resolvi seguirte, que andarias conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, habia en la arena un solo par de pisadas. No comprendo porque tu me dejaste en las horas en que yo mas te necesitaba. Entonces, el clavando en mi su mirada infinita me contesto: Mi querido Hijo, yo te he amado y jamas te abandonaria en los momentos mas dificiles. Cuando viste en ala arena solo un par de pisadas fue justamente alli donde te cargue en mis brazos

La piedra

El distraído tropezó con ella,
El violento la utilizó como proyectil,
El emprendedor, construyó con ella,
El campesino, cansado, la utilizó de asiento,
Drummond la poetizó,
David, la utilizó para derrotar a Goliat,Y Michelangelo le sacó la más bella de las esculturas.

En todos los casos la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre…